viernes, 28 de octubre de 2011

Fondos

Muchos platos, poco jabón, hombros dislocados,
cocinas vacías, recodos hermosos
y un hambre voraz. Esperar abarrotarte 
de ideas, flechas, sonrisas,
recoger los trastos y amén.

Y bajar a lo más hondo, medio arrepentido,
medio irado y encendido de tantas velas
sujetadas con manos temblorosas, falaces
los días de lluvia, espontáneos pero callados,
dados fragmentados, demacradamente
finalizados pero infinitamente azarosos,
juradamente fugaces para toda la vida,
petrificados en la belleza más férrea,
habitando fondos macroconceptuales,
encerrados en sótanos para paliar el dolor
de comerte neurona a neurona,
en un bucle que se sorprende a sí mismo
llegando más allá, aterrizando en el paraíso.

Yo estoy empañada hasta el cuello ¿y tú?
Pero no te cortaría en pedazos aunque fuera legal,
sólo te pienso con rudeza y asco
y te mando ondas mortales que no te matan,
expando así aún el amor y lo siento todo
porque soy un animal que cree que puede volar
y la música que no suena y las
aguas que ruedan y el humo que me llega
me arrastra a no sentir nada y la piel robada
y la contradicción máxima, amar más
y más y más a pesar de todo.

Me digo que hubo momentos buenos
y me ayudo a olvidarlos, semáforos
en rojo, veneno sólido, calor congelado,
infierno de pasos que te saltaste,
volver a la vida y vislumbrar su cadáver, 
materia terrestre, extraña, separada
por mil años luz de la Tierra, esfera idiota,
tierra muerta de siembras tempranas
y pastores lobos, rebaños locos,
forasteros abogados del mar, imprecisos,
ni buenos ni malos ni explosivos.

Quizá persiga la última estrella
pero la perseguiré hasta ser el colgado,
el mismo sentido común de tan ebria,
el mismo demonio devuelto santo,
escupido por el pacto entre hombres y bestias,
zorras y zorrones, pies enburbujados,
crisis y tacones rotos, espejos encorvados
que vienen a mostrarnos la ingeniería
de la pseudociencia que nos alaba
y desataba los cuentos de brujas,
los ataques de risa, las bugías gastadas,
los pantalones de campana. Los monstruos
siempre fueron peludos, las princesas
rosas y los príncipes azules pero el tiempo
los ha vuelto fosforitos, luces de neón
medio encendidas, medio apagadas,
cartel que enuncia lo nuevo,
que lo patrocina, épocas frescas,
o fiambres, tiempos otros, conejillos de las Indias,
Oriente Medio y las casas vacías, en vilo,
socialmente deshabitados marchamos y comulgamos
besos en pasado, fruto de malas impresiones,
peores inversiones. Vino viejo
es vino caducado y la montaña huye 
de Mahoma. Tan cómodos enemigos,
ya no podemos parar, frágiles
amigos, conocidos, pensamientos,
dudas, sonetos, canciones, deconstrucciones
que vuelven, y amor a fondo perdido,
amor radical, del de las ventanas
que dan al lago profundo de nuestra noche,
nos la quitaron. Pero he empezado a caminar,
sobre el cielo.