sábado, 5 de noviembre de 2011

Loca

Ayer vine con pólvora en las manos
y mis pulmones se tragaron la emoción,
me fume todos los nervios del mundo,
todas las preguntas filosóficas
y vengo andando despacio, las manos
fundidas, transparentes de la mentira
que retengo, y echo, sin querer, el oxígeno.
Pero me aferro a este asfixio
con temblor en los muslos, las rodillas,
fases finales, forzosas, clamantes, largas.
Cortas, ¡Jesús! Me quemo y es insoportable,
la mirada más honda flota en la superficie,
finjo acojonarme para sustentar mi día
especial, sustento de adicciones inconfesables y
amor prohibido, teatro incandescente,
se fuga con mi miedo aunque lo corrobore
fría como un témpano, señora, niña,
me llegan los dientes a la boca, me muerden
y caigo fulminada por el paisaje más repetitivo,
la vuelta a casa mientras me exprimo
los ojos y el tiempo, franceses recuerdos,
acecho este camino emborronado, soy presa del sueño.

No duermo, alucino, me recorto
para que no me crezcan cuernos
y sin ser animal me convierto, muto,
membranas frescas escarban en
todos los entremedios, pausas,
susurros, pregarias, vajillas estampadas
contra paredes de altos muros personales.
Llegan al objetivo, se esparcen
como esta pólvora que me va
de los dedos al suelo, entonces
es hora de exclamar efectos guardados,
pero me interpela el ruido y no grito
al fantasma, la afirmación se niega,
los roces sangran. Es hora de cerrar.

Miradas que habían de matar,
angustia, fantasmadas, palabras serias
que se ríen de sí mismas, partirnos del peligro
para poder engullir el temor y procrear
en la maldición de las frases justas. Tocan
misterios resueltos, culos al aire; los vampiros
están muertos por falta de sol y
el caballo del soldado corre por los balazos
y los lobos a los lados contemplando.

Cráneo escardado, que se piensa,
se piensa más de la cuenta, lupas
que causan accidentes, bosques
sin árboles, plantas más que regadas.
Boniatos volátiles, castañas sin cara,
huéspedes de cada día, pan y vino,
y cerveza. Abrazos a los párpados,
homenajes campantes, melodía inicial,
orgasmo triunfal, fantasía creadora,
potente, asfixiante, macabra, y vueltas
y regresos, sujetando faroles, "fanalets".

Ya no me contengo. Basta
de parasiempres falsos, el único eterno
es algún dia, dame más que siempre,
un salto al vacío, dame un sí ahora
(ahora en vida), las muelas del juicio
me revientan, todas a la vez, como a todos
pero escasean luego los actos de fe,
rescates de cuerpos que caen,
masivos, expansivos, explosivos.
Si tú no lo eres, lo seré por ti, voluntariamente,
pero el humano ama al poderoso, 
así es y así será, vedado,
de los valientes y de nadie más.

La mierda con la mierda,
pero sólo si sales a la calle porque
la duda la mece en vez de estamparla,
reconducirla al lugar que reclama.
No puedes permitirte ser especial y has de serlo.
Si vas a serlo, pide perdón, sin inercias
ni forzosos culpables ni víctimas
declaradas, subiste con las mejillas expuestas.
Y no puedes hacer fallida. Y,
al final, escribir, no, hacer
un poema es como ser el capital
y subsumirlo todo, rellenar todos los huecos,
tapar agujeros, hacer sopas de letras,
cuando yo sólo quiero una excusa para gritar,
para volverme loca. Porque no estoy perdida,
estoy agotada, estoy loca (y ya no sé qué me acobarda más,
que lo sepan o que no lo sepa nadie).