miércoles, 11 de abril de 2012

Interpretarse

¿Cómo ser tu propio intérprete y traductor?
Dudas que en la indiferencia y la fuerza relucen
salvajes, ¿qué estamos haciendo? Aquí,
convivir con uno mismo pero con otro,
almas agrietadas y recompuestas, esperanza
pero saber que ya no esperas más, obsesión
particular, vaivenes profundos, desahuciados, 
y toda la alegría del mundo, la fantasía, la verdad.
¿Hasta dónde se pueden arrastrar los límites?
¿Te puede estirar el amor? ¿Cuánto? Y si esto puede
moldearme hasta ser vieja y dejarme vivir
¿cómo dormiré por las noches? ¿Cómo perdonarnos
si seguimos respirando? Si volveremos a pecar,
y cargamos más peso del que se puede soportar,
y aún así sabemos que no podemos cambiar,
que es tragedia y enfermedad, vida vivida, sin más,
malestar y fabricar la felicidad, en la cabeza,
y sentir lo que se pueda, después de todo,
dictados de teoría y cocerse a voluntad,
hacerse sordo a la humanidad, marciano,
y saber que queda mucho más, estar en el medio,
en mitad del mundo y que todos los dardos te puedan dar,
en mitad del cielo y oír los gritos y volver a respirar.