martes, 22 de mayo de 2012

Apocalipsis

Decantar el vaso hacia la plenitud
y la pasión que se meza, hacia arriba, que se vierta
sobre la incertidumbre, secreta, inofensiva,
es la fortaleza de no matarnos, de traspasar
límites fugaces, que se pierden
en la maleza, desdibujada moral
que se pisa sin asco, ¿cómo ser normal
si a mi los fantasmas me entran por los dedos,
de los pies, las manos, los intestinos?

Fondo marrón, cristales a lo lejos,
brillantes, que no se asoman a nada,
profundidad rebuscada, palabras,
chorradas, caras de aburrimiento,
sentidos aletargados hacia futuros rotos
por la falta de fragmentación, dejar
al entretenimiento el peso de la intensidad,
como niños entrenados para el aburrimiento
y rellenarnos los bordes de mierda,
difusiones de karaoke y talentos ensangrentados,
presentar batalla, sin estar solo,
sin poder soltarte pero soberano,
necesidad libertaria, escogida al azar,
madurar en la nada, hacer una substancia
de ti mismo, venderte
barato, y atar el mundo a ti, como una bomba,
tú o el mundo,
temporizar lo que queda, ¿y si fuera la última
vida? No nos levantaríamos, pero nos sorprende
todavía, el poder de haberle visto los ojos al diablo
o a dios.

Aún no lo conocemos, porque no tiene nombre
y volvemos a la vida, como si fuera posible,
y se le devuelve al amor una entidad,
como si fuera eso... Sin embargo, caes
en tus propias redes, autopescándote
y no estás soñando, ves una realidad real,
sin saber dónde yaces, intuyendo
los hombros del vencedor, no importa,
si ya no eres el que podías ser,
si te van a confundir con otro,
porque tienes una bomba atada
a cada célula del cuerpo, no hay
salidas de emergencia, es lo que eres,
ríos y mares, luces desentonadas, y tienes brazos,
sin querer vencer; no tienes alma de ganador,
sólo los candados mal cerrados, eres más bien
libre, de tus propios pensamientos,
pero tienes la rabia del vencido, y te aprovechas.

Eres todo razonamiento hasta la última gota,
señor de las normas, capitán de barco agujereado
-y se lo creen-, el remedio de estarse inundando, nunca
ser lo que te da la gana y serlo todo el tiempo,
no salir de tu propio monstruo verde,
revés que se cumple a su hora,
gesticulación animada, máquina desengrasada,
moverte como un robot desprogramado,
y saber que puedes explotar cuando quieras,
sentándote con pavor, gigante pequeño,
perdedor adormecido, pulido con disolvente,
estar siempre al detrás sin esconderlo,
inquieto. Seguir pensando, y no llegar nunca a lo sensato,
Dios nos libre, descojonarse, sin lesiones,
Júpiter opuesto a Saturno, comenzar de nuevo
consciente de ser humano, hijo de Urano,
ir a por la confianza y el miedo,
porque están los que viven y los que lo intentan,
marea que rasga los márgenes de los géneros,
y seres que lo demuestran, marginados,
escondidos en el hielo, como si fuéramos
patos, y somos medio dioses, humanos.

Zambullíos de una vez entre el pasado,
no se vuelve a empezar, sólo se mira
hacia atrás con el sostén en el estómago,
aguardando, sin voz ni poemas,
apaciguado, hibernar y es primavera,
la sal y la tortuga, la nube y la cordura,
y el ridículo humano, la risa, los inventamos,
palomas sucias enamoradas, no entendemos
nada y nos conmovemos sólo a veces,
serán los reyes que nos sobrevuelan, cabezas despiertas,
cruel, mística imaginación del hombre, enano
escarbando el terreno pisado, apuntando a algo,
volviendo a nunca más, circular, cuestión de sentido,
lleno o vacío, todo por hacer y apunto de caer,
universo que cruje y pista de baile, bandas sonoras,
tiempo y no tanto tiempo, siempre tarde,
siempre pronto, según se mire, pruebas
que nos prueban para algo o para nada,
esfuerzos, luchas, vanidades, perezas,
debilidades y fuerzas, coincidir en medio de esto,
y tener que decirnos adiós, y que nos digan
que no tenemos que hacerlo, que no tenemos
que perder, que todo lo amado se mantiene;
pero no ver ni entender, confusión terrestre,
imposibles las lecciones y los consejos,
sólo podemos decirnos gracias, lo siento,
perdóname, sí, no, quizás, hasta luego.

No tienes que pedirme que me quede contigo,
juicios que no existen, paz, valores absolutos
remendados, dentro, parciales por partes, decir
sentimientos y caben, sin contornos,
distorsionados, preguntas retóricas,
problemas por crear, los crearemos,
pediremos solución, que nos protejan,
y nos ampararemos, en lo mutuo posible.
Redes que se estiran, conexión que duele,
rabia que nos explosiona a todos, comunicación;
y quien esté solo que grite, la monotonía
se puede desteñir, el reposo queda más allá
cuando hay un exceso de palabras:
por que no tenemos garantías, no lo sabemos,
sacarlos al mundo, rencores, miedos, reconocerlo todo,
¿quién lo sabe? Ser sospechosos
y que la mierda quede muy guapa, con sombreros y faldas,
porque ¿y qué? Tenemos el apocalipsis, ser
sin más.