jueves, 18 de octubre de 2018

Veneno

Ira en pausa, manos que se agarran
a nada, serpiente que se enrosca,
veneno caliente, en bandeja,
me lleno de razones
y exploto, el fuego
que quemava entre nosotros 
me quema ahora en la hoguera 
que encendimos, directos,
de imprevisto. Monopóleo sexual,
juicios de lo que vale,
normas y vallas, comer 
como si te alimentara,
pudriéndote por dentro,
pensando que apagarías mi sed
y aún me arden los labios
y ya tengo que olvidarte.
¿Me apartas para ser correcto
con la que se cargaba tus sueños
cuando yo venía a levantarlos?
¿Cómo se supone que voy
a sacarte de mi si tu boca
sigue pegada a mi piel,
si me robas la pasión
y la tiras sin rozarla,
con tu olor todavía
enredado en mi pelo?
¿Y qué si acerté, si me
hipnoticé, si me dejé arrastrar
por tus ojos a otro lugar?
Poder de aprender que quizás 
allí no hay nada o quizás 
hay tanto que da vértigo
abrirnos sin condiciones a la vida,
a la verdad, confiando en que 
lo que venga será mejor.
Aunque te vayas.



viernes, 5 de octubre de 2018

Villana

Alma que trepa por los tejados,
siguiendo un río de señales,
dudando de todos los manuales,
sola y apelmazada, suelos mojados,
a lo lejos y con los pies empapados.
Me he ido y vuelvo a ser yo,
explosiva, fogosa, salvaje,
escondida, herida, frustrada
por todos los detalles
que no puedo compartir. 

Nos encontramos y ya no fue igual,
hice trizas tus pensamientos,
encendiste fuego en mis entrañas,
aunque yo lo apagaba, bajo llave.
Ser valiente por fin, limpiar 
los canales. Cache renovada, 
vida sin fin. Vaciar 
el mar azul y ver su sombra
infinita, poderosa, que cubre
todos los fondos velados
hasta ahora. Fuerza traspasada, 
que delegué en ti, que regresa 
sin avisar, incontrolable,
y se funde con lo que fui.

Ya no me tienes y sigo
pensando para no repetir
la combustión que me pela
los labios y hallar in fraganti
lo que pasó y lo que no ha pasado aún,
mi yo tirado en el suelo, aplastado
por la sombra alta e indomable
de la fantasía que me engulle, me
atrapa y arranca hasta el último
detalle que imaginé. Realidad 
quebrada, calor contenido
entre mis manos, chispa que se pierde
entre todo lo que callé. Te retuve, 
te tapé, te mantuve en secreto,
te enterré, te asfixié. Y 
hoy me redimo, rezo 
para que sepas que quería 
ser mejor. 

Caricias descontroladas,
todas las reglas que puse
y que tú querías romper, y elegirte
por eso. Pato triste, villana, cisne
negro y una noche para renacer.
Fusionarme contigo, desvanecer
el pasado, engendrar un futuro
dentro de mi. Coreografiar el hechizo 
con el que te hipnotice y probar
si funciona conmigo, autoproclamarme
reina del baile, as de la baraja,
pero veneno que se derrama, cara
cubierta de papel, gotas que se cuelan
y se me clavan, adentro. Ver lo que no vi,
sentir cómo me retumba el corazón
cuando recompongo la cabeza y coso la
herida reabierta, sangrienta.

Bestia roja que pausaste 
para sobrevivir, persiguiéndote
hasta que te pares a vivir
lo bueno y lo malo. Cordero
vestido de demonio, y no saber
cómo enganchar lo incompatible,
repararte de pies a cabeza, de
mayor a pequeña, de inocente a
esto. Reconocerte en lo ajeno,
identidad fractada, diosas que se hacen,
niña que llora, dientes apretados,
espejo mágico, impenetrable, 
promesa sin cumplir. Ser la mala 
para poder ser la mejor
y viajar hasta el infierno, forjar
las raíces que sostengan 
a la mujer que voy a ser.